Por la mañana

Me encantaría decir que soy una de esas personas que adoran las mañanas, pero la realidad es que sólo me gustan aquellas que empiezan a partir de las 9h. Pero, cuando se da el caso, y siempre después de un rato de remolonear entre las sábanas, salto de la cama y voy directa a la cocina. Últimamente he dejado el café un poco de lado y me ha dado por beber agua caliente con limón. Será que cualquier excusa es buena para beber limonada -o para usar mi bonito juego de tetera y tacitas japonesas de Arce-. ¡Ai...! Quién tuviera mañanas como éstas todos los días.